EDITORIAL

¿Qué nos muestran habitualmente los noticieros de la televisión?

Generalmente llego a casa entre ocho y nueve de la noche. Luego de cenar, me siento a ver los noticieros de los canales de televisión de señal abierta. La primera impresión es que éstos parecen pertenecer al mismo dueño, porque pasan exactamente las mismas noticias y casi en el mismo orden.

La noticia del día, la más destacada, tuvo que ver con el caso Fefer. Todos conocemos la historia: Una señora empresaria de origen judío fue asesinada por un sicario colombiano, el cual presumiblemente fue contratado para tal fin por la hija de la difunta y su pareja, una joven con familiares de antecedentes delictivos. La joven y su pareja fueron denunciadas por el hermano de la primera, un joven homosexual de conducta histriónica. El juicio abierto contra la hija de la empresaria fallecida y su pareja había llegado a su fin: la hija fue condenada a prisión y su pareja fue absuelta. Pero lo que me extrañó sobremanera fue la forma como la prensa televisiva abordó el tema. Hasta hubo un periodista conocido que entrevistó “en exclusiva” a la pareja liberada en el seno de su hogar y rodeada de sus familiares. Era la noticia “importante” del día.

La televisión nos presenta diariamente casos como éste. Recordemos también el caso Elita (la joven hija de un abogado que mató a su madre contadora en complicidad con su enamorado para quedarse con la herencia), el caso del descuartizador (el periodista que asesina a un joven homosexual, descuartiza su cuerpo y luego riega las partes en diferentes lugares de la ciudad). Y el mayor de todos, el caso Ciro. Este caso que luego de varios meses de ser tratado por la prensa escrita y televisiva, parecía haber pasado al olvido, vuelve a ser noticia ahora que la fiscalía ha determinado que el caso tiene que ser llevado a juicio. Les aseguro que tenemos Ciro para rato.

Evidentemente, los periodistas tienen que informarnos de estos y de otros casos. Eso nadie lo discute. Lo censurable y absurdo a mi parecer es la cobertura que les dan a esos casos, en detrimento de otros sucesos locales e internacionales que merecerían una mayor atención. En otras palabras, el tiempo que la televisión le brinda a estos sucesos es mucho mayor que el destinado a cubrir noticias más importantes, como los conflictos sociales del país, la situación de la economía peruana, las acciones destinadas a combatir la pobreza extrema, la situación de la educación que se imparte a nuestros niños y jóvenes, los problemas al interior de la Unión Europea, las elecciones presidenciales en Estados Unidos y su implicancia en América Latina y un largo etcétera.

Nuestros noticieros, hay que decirlo, no son de calidad: cubren casi exclusivamente asesinatos, violaciones, accidentes de tránsito y nada más. Me olvidaba, sí hay algo más: el importantísimo y omnipresente fútbol.

Para nuestros noticieros el único deporte que existe es el fútbol. Nos informan prolijamente de los partidos del campeonato nacional y los de nuestra selección. No importa lo que suceda en el país y en el mundo, lo que importa es cómo le va a nuestra selección en su intención de asistir al próximo mundial de fútbol. Casi alcanzamos el cielo cuando le ganamos a Venezuela y empatamos con Argentina y Bolivia. Pero luego perdimos con Paraguay y aparentemente estamos ya fuera de competencia para el mundial. Ahora tenemos que esperar los partidos del próximo año, aunque “matemáticamente” ya no podemos clasificar. Pero nuestros periodistas deportivos son hábiles. Ya encontrarán la forma de convencernos de que “aún podemos lograrlo”. Y para esto contarán con la “ayuda” de las grandes empresas, como la de la “cerveza de la selección”, a quienes no les importa finalmente que nuestra selección gane o pierda, sino que los sufridos hinchas celebren las victorias y derrotas bebiendo sus productos.

Esta pobre calidad de información que nos proporcionan los canales de televisión a través de sus noticieros, es reiterada y reforzada por los programas que se emiten a las 11 de la noche. Todos ellos funcionan como cajas repetidoras de las “noticias” más sórdidas que ofrecen los noticieros. Y, finalmente, estas noticias son vueltas a tocar, esta vez con mayor profundidad, en los programas dominicales. Es un círculo vicioso.

Un aparte: ¿Se han dado cuenta que desde un tiempo atrás los canales de televisión se han dedicado a publicitar abiertamente sus propias series y programas? Yo, por ejemplo, nunca he visto completo un capítulo de la serie “AFHS”. Me parece una serie con un pobre argumento y con personajes simples que son interpretados por “actores” que no son actores, pero que sin embargo tiene raiting. Está bien, yo no veo esa serie pero respeto a quienes quieran verla. ¿Pero hay derecho a que el canal que la transmite nos ofrezca como noticia de interés público lo que acontece en la serie? ¿Qué importancia tiene saber que tal personaje se enamora de ese otro o si volvió el esposo perdido? ¿Eso es noticia?

¿Qué consecuencias trae estar viendo y escuchando este tipo de noticias que nos transmite diariamente la televisión peruana? ¿Hará del público espectador gente más y mejor informada y culta? La respuesta es, evidentemente, NO. Nuestra televisión informa pero no tiene calidad y, mucho menos, educa, más bien embrutece, porque les impide a las personas estar convenientemente informada de los acontecimientos diarios del Perú y del mundo. Y es necesario que el público esté informado para que pueda formarse una opinión sobre dichos acontecimientos y discutir sobre ellos con otras personas.

¿Qué podemos hacer nosotros los profesores ante esta situación? Primeramente, ser conscientes de ello y de lo peligroso que resulta para la formación intelectual y moral de nuestros estudiantes y de nosotros mismos. Y a partir de allí, discutir sobre cómo contrarrestar esta desinformación que nos brindan los canales de televisión, amparados en una supuesta “libertad de informar”.

Una televisión así nunca va a contribuir al desarrollo del ciudadano peruano como ser humano, pues en vez de informar desinforma, en vez de educar embrutece.




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